¿Qué humano, para qué destino?


El conjunto de células que nos componen, portan toda la historia del mundo, lo que consciente o inconscientemente, influencia todas nuestras acciones. Tenemos algo en común con todos los seres y objetos, y el hecho científico observable, es que somos un conjunto de átomos y moléculas, como todo lo que existe.

Por contra, nosotros somos la especie, a nuestro entender, que asume siempre de forma espontánea que, detrás de las realidades visibles, existen otras invisibles. Esto nos lleva a suponer que hay algo detrás, creando así una hipótesis permanente de verificación de muchas ilusiones.

El pensamiento que nos diferencia de muchos seres vivos, se basa en los distintos niveles de conciencia. La conciencia, nos hace pensar, juzgar y  elegir, antes de actuar. La pre-conciencia  o acto automático, es el reflejo de actuar sin razonar, por instinto de supervivencia ante un peligro inmediato.  El subconsciente, son los genes adquiridos de nuestro ADN y de nuestras experiencias, así como la cantidad de conocimientos adquiridos, que no son útiles en el momento presente, pero que sin embargo, afectan a nuestro comportamiento sin que seamos conscientes de ello. Es igualmente por el pensamiento, que nos proyectamos de forma continua en el pasado y en el futuro. Tenemos la capacidad humana de ver el mundo tal como es, e imaginar cómo sería, si el mismo, fuera mejor.

Otras características son, que la persona humana se interroga en permanencia sobre los actos y sentimientos que no le parecen acordes con su deseo. Debe imitar para demostrar que quiere entrar en el grupo; el otro determina lo que soy, y es también,  con  el que se debe corresponder por reciprocidad, para encontrar su propio equilibrio.  Es la necesidad del otro, la que determina nuestra verdadera naturaleza; debemos cumplir con los demás para saber lo que somos.

Otras facultades; los seres humanos siempre se han preguntado acerca de los actos y sentimientos que no le parecen acordes con sus deseos. Destaca en el arte del conocimiento del pensamiento e intenciones del otro, para influir sobre él.  Aprovechándose de este arte de la manipulación, engañar al otro para conseguir que se haga lo
que él quiere.  Mentir,  es el otro arma  que utiliza el manipulador, para conseguir que el otro actúe en su beneficio.  En este mundo actual, tener sentido de la moral, es aceptar la dependencia del poder del dinero y de la política, antes que ser nosotros mismos y escoger nuestra propia conducta.

Después de conocer las cualidades humanas mencionadas anteriormente, a veces manipuladas en nuestra contra, se procederá a determinar lo que queremos para nosotros mismos y para los demás.  Tenemos que escoger un modelo universal para el futuro, a fin de permitirle vivir en un mundo, en el que no sean ni la fuerza, ni la acumulación de dinero y riquezas materiales, quienes hagan la ley, sino que sea la solidaridad, el único cimiento que nos proporcione una mejor convivencia.

La forma de responder a esta pregunta (¿Qué humano, para qué destino?), se encuentra por tanto, en el corazón de la elección filosófica de una humanidad, ansiosa por obtener una buena referencia para la sociedad,  con el fin de conseguir un mañana mejor.

Laisser un commentaire

Entrez vos coordonnées ci-dessous ou cliquez sur une icône pour vous connecter:

Logo WordPress.com

Vous commentez à l'aide de votre compte WordPress.com. Déconnexion / Changer )

Image Twitter

Vous commentez à l'aide de votre compte Twitter. Déconnexion / Changer )

Photo Facebook

Vous commentez à l'aide de votre compte Facebook. Déconnexion / Changer )

Photo Google+

Vous commentez à l'aide de votre compte Google+. Déconnexion / Changer )

Connexion à %s

%d blogueurs aiment cette page :